lunes, 18 de mayo de 2009

El Salón de los Pasos Perdidos


Fue ayer a las seis de la tarde, cuando Mario guardó su cuaderno e hilvanó sin palabras el silencio.


No fue una despedida si no un juego. Un reencuentro con sus elegidos, esos que él mismo dijo haber ido perdiendo.
Neruda, Pavese, Pessoa, Alberti, Vallejo... allí estaban todos, en fila india, guardándole un hueco.
Y Luz, que en sus últimos días le miraba a los ojos y olvidaba verlo.
Fue ayer, ayer a las seis de la tarde cuando Mario se quedó durmiendo.
No fue una despedida si no un juego.
Así nos dejó Mario, acompañados de poemas y cuentos.

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